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COMIENZA LA TEMPORADA DE LOS CHILES EN NOGADA EN EL RESTAURANTE IZTAC

 Como cada final de agosto, llega el tiempo de las mejores nueces de Castilla y las mejores granadas, dos de los ingredientes indispensables de los chiles en nogada. El chile en nogada es, para muchos, el plato más representativo de la gastronomía mexicana, una gastronomía de una amplísima variedad de productos y de recetas, que le supuso ser la primera en ser considerada por la UNESCO Patrimonio Invaluable de la Humanidad.

 


Los chiles en nogada tienen su propia leyenda, pues se cuenta que cuando Agustín de Iturbide pasó, junto con el Ejército Trigarante, por Puebla rumbo a la Ciudad de México en septiembre de 1821 (tras haber firmado los Tratados de Córdoba), las monjas agustinas del convento de Santa Mónica decidieron hacer el 28 de agosto -con motivo de su santo- un platillo original. Tomando como referencia el símbolo del Ejército Trigarante, que era una bandera de colores blanco, verde y rojo, los cuales representaban las tres garantías del Estado: religión, unión e independencia.


La receta consiste en chile poblano relleno de frutas (manzana, pera, durazno y plátano) frutos secos (nueces, pasas y almendras) y carne picada de ternera y cerdo. Se baña en una salsa a base de nuez, queso, jerez y nata y se decorada con granada y perejil. La temporada depende del momento en que deje de haber nueces frescas de calidad, pero habitualmente se mantiene, como sugerencia fuera de carta, hasta finales de septiembre.

A lo largo de sus cuatro años largos de historia, Iztac se ha consolidado como un templo gastronómico que atesora la apabullante y fascinante esencia de México, a través de las recetas más auténticas y genuinas desde la perspectiva de Jorge Vázquez -propietario de Iztac y verdadero apasionado de la gastronomía de su país- y del chef Juan Matías, jefe de cocina del restaurante. Desde 2021 Iztac es restaurante recomendado por la prestigiosa Guía Michelín.

Ubicado en el mismo local que ocupara desde 1959 el restaurante “México Lindo”, primer restaurante mexicano de Madrid, en Iztac no hay nada qué no tenga un sentido y que convierta cada visita al restaurante en una experiencia completa. Desde el nombre, derivado de la romántica historia de amor entre Iztaccíhuatl y Popocatépetl y que se representa en los espectaculares grabados de Gabriel Moreno que presiden la sala, hasta la decoración de su salón y terraza, de la que es autor el estudio de interiorismo Free Hand de la arquitecta mexicana Lourdes Treviño o cada detalle que ornamenta el restaurante y que son piezas minuciosamente seleccionados por Vázquez en sus visitas a México.



IZTAC RENUEVA SU CARTA PARA PROFUNDIZAR EN LA GASTRONOMÍA MEXICANA MÁS AUTÉNTICA

 Como cada seis meses desde que abriera sus puertas hace ya cuatro años, el restaurante Iztac (Pza. República del Ecuador, 4, 28016 Madrid), vuelve a renovar completamente su propuesta para continuar mostrando a sus visitantes la riqueza y variedad de una gastronomía -la mexicana- que, pese a ser la primera en ser declarada por la UNESCO Patrimonio Invaluable de la Humanidad, sigue siendo una gran desconocida, víctima de prejuicios y estereotipos infundados. Ese precisamente era el objetivo de Jorge Vázquez, propietario del restaurante y auténtico apasionado de la gastronomía mexicana, que se marcó como propósito crear ese restaurante al que iría cuando visita su México natal.



Recomendado este año por la prestigiosa Guía Michelín, el equipo de cocina de Iztac, dirigido por el chef mexicano Juan Matías, propone en esta ocasión un abanico de recetas que representan a las diferentes zonas gastronómicas del país y que son fiel reflejo de esos platillos que tradicionalmente se consumen en México, que se caracterizan por la variedad de ingredientes que esta rica cocina ofrece y que hacen de cada bocado algo sorprendente. Un espectacular recorrido por los 32 estados del país plasmados en cada una de las creaciones que sintetizan las diferentes opciones culinarias del sabroso México.




Nuevos platos como el refrescante “Vuelve a la Vida” de mariscos, el huarache de lengua de ternera, el pulpo rasurado, los tacos de rib-eye o las tostadas de manitas de cerdo en escabeche, conviven con las recetas imprescindibles de Iztac que se han convertido en básicos e indispensables, como el aguachile de camarones con recado negro, el mochomo, que ahora regresa acompañado de una salsa de mezcal y chiles y los icónicos tacos árabes.

A los principales platos netamente estivales, como los camarones y chopitos petroleros (flambeados con tequila) o el moné de lubina, se suman opciones cárnicas como el imponente Tomahawk con ensalada de nopales, las enchiladas divorciadas o el almendrado huasteco con magret de pato.

En el capítulo dulce, gestionado por la pastry Sohaly Ventura, postres como la tartaleta de cajeta, el pie de lima o el denominado “pastel imposible” ponen el perfecto colofón a la parte salada del menú.

Pieza capital en Iztac lo constituye su carta de bebidas. Cervezas, micheladas, tequilas y mezcales, vinos mexicanos…  se acompañan de una amplia oferta de cócteles, a cargo de Earvin González, ideales tanto para comer o cenar como para el afterwork, bien en su barra o en su acogedora terraza.


Al frente de la sala, el impecable Javier Torres, -maître del restaurante-, dirige un eficiente personal, mexicano prácticamente en su totalidad, que se encarga de que la experiencia en Iztac sea siempre satisfactoria y enriquecedora. Y es que, como dice Jorge Vázquez, “nadie mejor que un mexicano puede explicar al comensal qué es y qué significa cada plato”.

Ubicado en el mismo local que ocupara desde 1959 el restaurante “México Lindo”, primer restaurante mexicano de Madrid, en Iztac no hay nada qué no tenga un sentido y que convierta cada visita al restaurante en una experiencia completa. Desde el nombre, derivado de la romántica historia de amor entre Iztaccíhuatl y Popocatépetl y que se representa en los espectaculares grabados de Gabriel Moreno que presiden la sala, hasta la decoración de su salón y terraza, de la que es autor el estudio de interiorismo Free Hand de la arquitecta mexicana Lourdes Treviño o cada detalle que ornamenta el restaurante y que son piezas minuciosamente seleccionados por Vázquez en sus visitas a México.




IZTAC RENUEVA UNA VEZ MÁS SU CARTA PARA CONTINUAR MOSTRANDO LAS RECETAS DEL MÉXICO MÁS AUTÉNTICO Y DESCONOCIDO.

 Desde que, en junio de 2018, el restaurante Iztac abriera sus puertas, ha sabido posicionarse en Madrid como el auténtico adalid de la genuina gastronomía mexicana; una gastronomía que pese a ser la primera en ser declarada por la UNESCO Patrimonio Invaluable de la Humanidad, llega a nuestro país en demasiadas ocasiones en formatos estereotipados que poco tienen que ver con la amplitud y riqueza que en realidad posee.



Jorge Vázquez, propietario del restaurante y auténtico apasionado de la gastronomía de su país natal y Juan Matías, chef del Iztac, se esforzaron desde los inicios en reivindicar esas recetas tradicionales y auténticas, pero a la vez tan desconocidas.


La apuesta era arriesgada y atrevida pero realizable: cambiar totalmente la carta cada seis meses para mostrar al visitante toda la amplitud gastronómica de un país del que se desconocen tantas cosas.

Para ello se buscó desde el primer momento huir de estereotipos. Ni Frida Kahlos en las paredes, ni sombreros charros, ni mariachis, ni banderitas de papel picado. Jorge Vázquez quería que Iztac fuera “el restaurante que él visitaría si estuviera en la Ciudad de México”. Se encomendó la reforma integral del local (local que había sido durante años México lindo, el primer restaurante mexicano que abrió sus puertas en España en 1959) al estudio de decoración Free Hand de la arquitecta mexicana Lourdes Treviño.

Piezas de artesanía mexicana, un universo que recibe al visitante formado por 4200 botellas de cerveza Corona, personal nativo del país azteca en su práctica totalidad, iluminación cálida y acogedora y los imponentes lienzos del artista Gabriel Moreno que narran la leyenda del Popo y el Iztac, los dos grandes volcanes que se admiran desde la Ciudad de México. Todo orientado a ofrecer con honestidad una propuesta que transporta al comensal a los sabores más auténticos de esta gastronomía, usando los ingredientes que esta cocina ofrece y que hacen de cada bocado algo maravilloso e inolvidable.


En esta nueva carta, juan Matías nos sorprende con entrantes tan apetecibles como la tetela de habas con mole manchamanteles, las tostadas de pulpo con hoja de momo, los tamalitos con frijoles y tlatlitos o el levanta muertos de entrecot.

Evidentemente sigue habiendo espacio para los tacos. Continúa el icónico taco árabe, que se ha convertido casi en un emblema de Iztac y le acompañan otros nuevos como el taco de cochinillo, el taco de corvina a la talla o las exquisitas quesadillas de birria que se acompañan con su propio consomé.

Entre los nuevos principales destacan el solomillo de doña Julia, la arranchera de ternera con chilaquiles, el mole verde michoacano con carrilleras de cerdo o el tradicional Ti kin Sik, un clásico de la cocina yucateca.

Para la parte dulce, la pastry de Iztac, Sohaly Ventura, reserva delicias tales como el Suspiro de Cielo, el milhojas de mazapán de cacahuete y chocolate, el bupu zapateco o la tartaleta de cajeta y plátano.


Un añadido fundamental resulta su espectacular terraza, totalmente practicable para dar servicio tanto en verano como en invierno, inaugurada en enero de 2020 y diseñada igualmente por Freehand Arquitectura.

Pieza capital en Iztac lo constituye su carta de bebidas. Cervezas, micheladas, mezcales, tequilas y margaritas se ven acompañadas por una selección de vinos mexicanos que se incorporan a su oferta líquida. Además, propone una amplia variedad de cócteles ideales tanto para comer o cenar como para el afterwork tanto en su barra como en su terraza.

Iztac dispone también de una carta específica, tanto para delivery como para take away.

Iztac ha sido “restaurante recomendado” por la Guía MICHELÍN 2022 para España y Portugal.



El Jardín de Orfila estrena carta con sabores de Otoño, Brunch y Afternoon Tea 2021

 Otoño es una de las épocas más ricas y variadas del año gastronómicamente hablando y El Jardín de Orfila quiere festejarlo otorgándole a estos maravillosos productos todo el protagonismo que merecen. Trufas, castañas, setas y caza como el corzo o la codorniz se encuentran en todo su esplendor e inspiran a su Chef Ejecutivo Mario Sandoval con nuevos deseos diseñando un suculento homenaje en toda su carta.

 


También se retoman los brunchs tipo buffet todos los domingos y festivos donde El Jardín de Orfila ofrece de 13h00 a 16h00 con un abundante surtido de productos y platos que aúnan la excelencia de las materias primas, un mimo excepcional en los fogones, un servicio exquisito y el buen oficio del Maître que convierten a su brunch en uno de los más célebres de la capital.

 


Pero eso no es todo, El Jardín de Orfila también inaugura la temporada Afternoon Tea con una exclusiva selección de los mejores tés del mundo a través de una carta diseñada por Beatriz Parreño, una reconocida diseñadora y conocedora de esta preciada bebida la cual es una de las más antiguas del mundo. Beatriz vuelca todo su conocimiento con un servicio único y bajo reserva previa para adentrarnos en este cautivador mundo ofreciendo diversos tipos de tés, todos ellos seleccionados en el país de origen, supervisando las cosechas para recolectar manualmente los mejores brotes y los métodos de secado más idóneos para cada tipo de té.

 


Cabe destacar que la Comunidad de Madrid ha otorgado a El Jardín de Orfila con el Identificativo Garantía Madrid, el cual se da a aquellos establecimientos que cumplen con las medidas de Cumplimiento por su compromiso contra el COVID-19 tanto en sala como con todo el equipo del restaurante y hotel para que visitarles sea una vivencia segura y libre de riesgos. Además su terraza se prepara para estos días de frío con mamparas, mantas y calefactores para quienes prefieran disfrutar al aire libre, puedan hacerlo cómodamente en un ambiente cálido y agradable.

Iztac festeja el Día de Muertos con tres platillos típicos de esta fecha para honrar a los que se fueron

 Decía Mario Benedetti que “Después de todo, la muerte es sólo síntoma de que hubo vida”, y ésta es la idea que se festeja en todo México los días 1 y 2 de noviembre: la muerte es parte de la vida y debemos celebrarla.




En el Día de Muertos la Gastronomía Mexicana juega un papel muy importante, no en vano ambas han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por lo que IZTAC, -convertido en todo un referente de la auténtica cocina mexicana en Madrid-, conmemora esta fecha tan significativa en México incorporando a la propuesta diseñada por Juan Matías, chef ejecutivo del restaurante, algunos platillos típicos de dicha festividad, como fuera de carta, que se podrán degustar los días 29,30 y 31 de noviembre en servicio de comida y cena.




Así, este año, los asistentes en esas fechas a Iztac podrán degustar el tradicional pozole rojo (sopa prehispánica que cuenta la leyenda que primitivamente se elaboraba con carne humana), el mukbil pollo yucateco (en la cultura maya mukbil significa “algo que debe enterrarse”) y el imprescindible “pan de muerto” (acompañado de chocolate artesano de metate).




La creencia popular prehispánica dice que las almas de los seres queridos que se fueron regresan durante el Día de Muertos, por ello, se les recibe con su comida y bebida favorita. Y así proceden en IZTAC, honrando el alma de todos los muertos y de los amantes que dan nombre al restaurante: Una historia de amor ambientada en el esplendor del Imperio Azteca que relata la tragedia de Iztaccíhuatl y Popocatépetl en la que la joven y bella Iztaccíhuatl muere de tristeza tras creer, erróneamente, que su prometido había fallecido en la batalla.

Arrabal renueva su terraza y su propuesta gastronómica

 El sabor español tiene nombre. Y lo encontrarás con una localización inmejorable en el corazón de Madrid, en la Plaza Mayor. Porque en el número 23, el restaurante Arrabal ha renovado su terraza junto a nueva propuesta gastronómica en horario non-stop desde las nueve de la mañana en la que podrás desayunar, comer y cenar, tomar el aperitivo o disfrutar de su tapería y bocadillería.



 

Una experiencia dividida en diferentes espacios que apuesta por su terraza, recién renovada con mantelería y decoración vegetal, para convertirse en uno de los place to be de la capital. Su carta, incluye platos tan castizos como el Cucurucho de calmares, las Croquetas cremosas de jamón ibérico, o la Sartén de huevos rotos con jamón ibérico y patatas a lo pobre, que conviven con propuestas renovadas como las Berenjenas en tempura sobre humus cítrico y miel de caña. También apuesta los productos del campo con la Flor de alcachofa a la plancha con parmentier o la Ensalada de tomatitos corazón de buey con ventresca y sus tomatitos.





 

Los arroces no pueden faltar con todas sus variedades: marisco, señoret, pollo y verduras y negro. Sin olvidar la Fideua de Marisco o la Pasta nero con gambas y salsa picantona. Siempre acompañado por una cuidada selección de carnes y pescados con especialidades que incluyen la Merluza a baja temperatura con salsa verde o su conocido Cachopo, que hace un guiño a Asturias en su versión solomillo de ternera con cecina y queso de cabra y que resultó Campeón mejor cachopo de España 2019.





 

Todo, acompañado por una propuesta dulce donde no puede faltar la Tarta de queso fluida junto a una propuesta de cócteles clásicos y de autor para completar la experiencia junto a su cuidada bodega.

Para acompañar el aperitivo o, simplemente, picar algo entre horas, Arrabal apuesta por el concepto de tapas y bocatas. Su faceta más desenfadada (con un toque canalla) que algunos de los platos más icónicos de su carta (en versión tapa) y que incorpora otros como el pincho de tortilla de patata.





 

Y para todos aquellos que no puedan rendirse a los encantos de disfrutar un Bocadillo de calamares en su visita a la Plaza Mayor, Arrabal amplía su bocadillería con el Bocadillo de jamón ibérico con tomate, el Bocadillo de Lomo y Queso y nuestro Don José. ¡Pero tendrás que ir a Arrabal para saber qué es!

La Giralda, clasicismo y andalucismo en el centro de Madrid

Mucho ha llovido desde que en 1994 abriera sus puertas el restaurante La Giralda en la madrileña (y ahora híper gastronómica zona de Jorge Juan), concretamente en la calle Claudio Coello. Años atrás, en 1976, La Giralda había inaugurado una pequeña freiduría en la chamberilera calle de Hartzembusch.





Su fundador, Carmelo Espinosa traía así a Madrid un concepto de restaurante freiduría con inequívocos toques andaluces que pronto alcanzó el favor de la parroquia madrileña.




El éxito que cosechó con su primer restaurante, le llevó a lanzarse a abrir más y durante unos años mantuvo en pie hasta cuatro sucursales de La Giralda en Madrid. Como consecuencia de la crisis de 2008, en la actualidad podemos seguir disfrutando de su precioso local Claudio Coello, que acaba de estrenar una maravillosa terraza en el callejón de Puigcerdá.





Rindiendo homenaje a su gran pasión, el mundo taurino (Carmelo había querido ser novillero), el restaurante nos seduce con una decoración de corte tradicional con guiños al mundo del toro. Una estética de estilo andalusí que nos embriaga con azulejos pintados, adornos de forja y escenas de tauromaquia. 




En su carta, Carmelo rindiendo homenaje a su tierra natal, ha querido incluir los platos más emblemáticos de las distintas provincias andaluzas. Desde las magníficas chacinas, pasando por sus míticas frituras, hasta llegar a las carnes y pescados y, a sus sabrosos arroces.




Una propuesta gastronómica protagonizada siempre por un producto de primera, que invita a acompañarlo de la típica manzanilla o de su amplia y cuidada carta de vinos. Entre los postres de La Giralda, todos ellos caseros, no se pueden pasar por alto, la leche frita, los piononos de Santa Fe o sus magníficos crepes suzette. Tras más de cuarenta años al pie del cañón, hoy seguimos viendo a Carmelo contagiándonos su interminable entusiasmo cuando visitamos La Giralda, mientras nos ofrece elaboraciones y productos típicos de su querida Andalucía. A su lado, tres de sus cuatro hijos, María, Germán y Paco, la nueva generación. Orgullosos, incansables y felices de poder continuar transmitiéndonos toda la esencia de Andalucía en su acogedor local, dónde nos deleitan todos los sábados de 17:00 a 19:00 horas con animadas sesiones de flamenquito.







Materia Prima, la exaltación del producto

 A caballo entre la tienda de toda la vida y el restaurante, Materia Prima ofrece la posibilidad de comprar los productos (extraordinarios) que exhibe en sus vistosísimas vitrinas o consumirlo a su gusto en las mesas del restaurante. De por sí el concepto es novedoso e innovador y pone en valor la importancia que en Materia Prima se otorga aun producto que, cuidadosamente seleccionado, se expone a la visión del cliente sin trampa ni cartón, sin otra defensa que el de su desnuda apariencia.




Materia Prima abrió sus puertas en 2014 y su propietario, Ricardo Garrastazu, quería con el restaurante cubrir esos deseos de muchos clientes, que por exceso o por defecto, no terminan de estar contentos con el tamaño de las raciones estándar de los restaurantes. En Materia Prima y dado que antes de sentarse a la mesa, se escoge individualizadamente producto y cantidades, tal problema queda resuelto de una forma que sin duda agrada a cualquiera.




Verduras fresquísimas seleccionadas de pequeños productores, pescados y mariscos traídos directamente de las lonjas de Ayamonte e Isla Cristina y carnes de La Finca conforman un abanico de opciones entre las que resulta imposible no encontrar elecciones apetecibles. Todo ello pasa antes de llegar al comensal por las manos de Gonzalo Barruetabeña que trata el producto con la única intención de sacar lo mejor del mismo.




En los postres y en la bodega Materia Prima ofrece, de igual forma, posibilidades convincentes a precios sostenidos que evitan que la factura final se eleve. 




Atención a su agradabilísima terraza que es un must en los futuros días de un verano que ya se siente. Muy recomendable.




Nueva carta en el restaurante Iztac. Suma y sigue el disfrute.

Casi tres años después de su apertura, el restaurante Iztac se ha consolidado como adalid de la autenticidad y de la cocina mexicana más genuina y tradicional. Huyendo desde el primer momento del tex-mex, Iztac, en cada renovación de carta, explora las diferentes zonas geográficas del país azteca seleccionando esas recetas que son expresión viva de la rica cultura gastronómica mexicana, que llevo a su cocina a ser la primera en ser declarada por la Unesco Patrimonio Invaluable de la Humanidad.





Ubicado en el mismo local que ocupara desde 1959 el restaurante México Lindo, primer restaurante mexicano de Madrid, en Iztac no hay nada qué no tenga un sentido y que convierta cada visita al restaurante en una experiencia completa. Desde el nombre, derivado de la historia de amor entre Iztaccíhuatl y Popocatépetl, hasta su personal (mexicano en su práctica totalidad), pasando por su salón y terraza decorados por el estudio de interiorismo Free Hand de la arquitecta mexicana Lourdes Treviño o cada detalle que ornamenta el restaurante… Todo en Iztac está minuciosamente orientado a la plena satisfacción del comensal que rápidamente se imbuye en un onírico viaje de colores, texturas y sabores lejos de equivocados tópicos, que era el principal propósito de su propietario, el carismático Jorge Vázquez.

Al frente de su cocina, el chef Juan Matías interpreta en esta nueva carta una nutrida selección de recetas que, como suele ocurrir en cada carta, recorren a lo largo y ancho los treinta y dos estados que componen las nueve zonas gastronómicas de México.




Entre sus nuevas creaciones destacan platillos como el tamalito de acelga con chiltomate tatemado y torrezno, los panuchos de cochinita pibil con si-kil-pak maya,  los sopecitos de entrecot con velo ibérico, el imprescindible guacamole de molcajete que en esta ocasión se acompaña de un pico de gallo de mango, el refrescante gazpacho de aguacate con gelatina de menta y crujiente de tortilla o la versión de la popular ensalada César que pese a lo que se cree, tiene su origen en el país azteca.

La carta de Iztac siempre tiene una ventana que mira al mar pensando en los miles de kilómetros de océano que bañan sus costas. Al imprescindible aguachile negro de camarones, acompañan esta temporada platos como los camarones culichis con salsa de tomatillo verde o la corvina tarasca con salsa de chipotle meco y crisantemo en tempura.

Entre las opciones cárnicas platillos rotundos y contundentes como el chile ancho relleno de chicharrón prensado en salsa de frijoles o la costilla asada de Sonora con chile relleno y pan de elote.




Tres tacos enmarcan la parte más emblemática y conocida de la cocina mexicana. El imprescindible taco árabe (que debe su nombre a los originarios tacos de kebab que con pan de pita realizaba la abundante inmigración libanesa y que en Iztac se elaboran con tortilla de trigo y con lagarto de cerdo ibérico), el taco rosarito (con camarones) o el callejero “taco de machitos” que promete convertirse en icónico esta temporada.




El momento dulce de la carta corre a cargo de su fantástica pastry Sohaly Ventura que firma el broche con postres tan sugerentes como el milhojas de mazapán y chocolate o el digestivo postre de gelatina de mango y chamoy.




La parte líquida de Iztac es igualmente cautivadora y rotunda. A sus obligatorias margaritas (para muchos, las mejores de Madrid), se suma la coctelería más especializada, cervezas mexicanas, micheladas, vinos mexicanos y nacionales y una buena selección de tequilas y mezcales con la que realzar cada uno de los platos.




Pieza fundamental en Iztac es su imponente terraza, obra igualmente del estudio Free Hand, practicable y calefactada para poder utilizarse en cualquier época del año y que constituye ese oasis idílico en el centro de la ciudad tanto para disfrutar de las comidas y cenas en Iztac como para el más animado afterwork o la coctelería selecta.

GABRIELA TABERNA, ESENCIA CASTIZA CON AIRES DEL SUR SIN PERDER EL NORTE

GabrielaTaberna nace como un espacio gastronómico que pretende convertirse en referencia en Majadahonda y en toda la zona oeste de la capital. Decorado con un exquisito gusto, Gabriela Taberna llama la atención nada más entrar por ser un lugar en que se busca el bienestar y la comodidad del comensal. En un primer espacio destinado a barra y mesas altas se sirven desde desayunos a aperitivos, pasando por una variada y completa carta de raciones con múltiples opciones para compartir.  Tras la barra, la cocina vista deja a los comensales disfrutar de la experiencia de ver cómo se manipulan las materias primas antes de salir a escena. Al fondo del local, la zona destinada a restaurante pensada para esa comida familiar, de amigos o de trabajo en un ambiente mucho más tranquilo y relajado.

 


Su propuesta culinaria respeta la esencia de la cocina de siempre, obedeciendo tres normas básicas: proximidad, estacionalidad y calidad en las materias primas, además de elaborar los platos con sencillez, mimo y cariño. Con esta hoja de ruta, Gabriela Taberna propone al comensal un apasionante viaje por las recetas más clásicas de la gastronomía española. Esencia castiza con influencias andaluzas sin perder el norte. Todo ello con el entrañable sabor de la taberna de siempre.



Gabriela Taberna opta por llevar a un espacio vanguardista una cocina de esencia clásica y raíces tradicionales. Cocina de sabores en la que la temporada marque la carta y en la que el respeto a la mejor materia prima sea la base de una propuesta basada en la sencillez y en la honestidad. Gabriela quiere “recuperar el sabor”, rescatando platos tradicionales y recetas de esas “de siempre” que por efímeras modas se han ido olvidando.



En su carta un primer apartado recoge todas esas raciones que no pueden faltar en ninguna taberna. Tan ricas, tan apetecibles y tan susceptibles de compartir. Patatas bravas, torreznos, oreja a la plancha con mojo picón, boquerones en vinagre, morcilla de Burgos… Difícil decidirse entre tanta exquisitez.



Entre sus especialidades destacan su deliciosa ensaladilla rusa -cremosa y suave- que se acompaña de camarones, el riquísimo salmorejo cordobés, las gambas rojas estilo Gabriela, o el espectacular atún Gabriela “con ese aire muy del Sur” que cada día triunfa en sus mesas.



Mención aparte merecen sus carnes y pescados en los que Gabriela no se la juega y opta siempre por primeras calidades a partir de las cuales su mano en la cocina consigue platos de magistral factura como su impresionante bacalao (al pil pil o al ajoarriero), sus pescados del día, seleccionados cada mañana con mimo y rigor o sus fabulosas carnes (rabo de vaca madurada, solomillo, entrecot fileteado, lomo de vaca madurada, steak tartar…).



Y de postre, una cuidada selección de platos dulces como el brownie de chocolate, la tarta cremosa de queso o una sorprendente tarta de alcachofa rematan una carta para los paladares más exquisitos.



En la parte líquida, buena selección de cervezas, vinos (más de treinta   referencias) y destilados para acompañar ese imperdonable momento de la sobremesa.

Una amplia y privilegiada terraza acristalada con capacidad para más de 60 comensales completa el espacio y promete ser objeto de deseo esta temporada   convirtiéndose en ineludible punto de reunión y entretenimiento a cualquier hora del día o de la noche.



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